
Despues de mis benditas vacaciones, no queda otro remedio que ponerse a la faena, dura rutina. Claro que lo primero, nada mas pisar suelo torinese, fuè llamar a mis amigas de toda la vida...
Contar mis peripecias vacacionales, malas digestiones, kilitos que me traigo a cuestas, novedades familiares... y como no! distribuir invitaciones para una buena cena A LA ASTURIANA...
Cena regada con un buen vino gallego Xoven y rodeado de morcilla de arroz, callos picantitos, queso de Cabrales, patatas bravas, chorizo a la Sidra; en fin.... para no dejar de comer.
Gracias a Dios, mi marido soporta bastante bien nuestra cocina del Norte a pesar de que se està echando un buen "flotador", pero como le digo yo: Sana con gusto no pica....